martes, 23 de diciembre de 2025

EL CIERRE NO ES UNA META, ES UNA EVOLUCIÓN.




Estamos a punto de cruzar el umbral y despedirnos del año 2025, y la narrativa común nos invita a presumir nuestros trofeos. 

Pero hoy quiero que miremos más allá de la vitrina. En este mundo tan obsesionado con los resultados brillantes y las apariencias perfectas, a menudo olvidamos que la vida real sucede detrás del cristal, en ese espacio donde nadie nos observa. Allí, donde no hay filtros ni trofeos, es donde realmente reside nuestra esencia. 

Al final del día, lo que nos define no son las cosas que mostramos, sino la profundidad de nuestro corazón y la gratitud con la que abrazamos nuestra historia, con todas sus luces y sus sombras. 

Así que te digo: hiciste bien, porque tu valor no se reduce por los planes que tuvieron que cambiar. Es momento de reconocer el esfuerzo que pusiste para alcanzar tus metas, los desafíos que enfrentaste y todos los obstáculos que superaste, porque no solo debemos aplaudir las cimas alcanzadas; celebremos también los desiertos que cruzamos, porque son ellos los que nos han hecho resilientes.

Llegó la hora de soltar para poder recibir. Es momento de cerrar ciclos, sabiendo que no siempre es una decisión feliz. No se trata de olvidar, sino de aceptar que hubo situaciones que no pudiste controlar. Es agradecer lo que fue, honrar lo que dolió y dejar ir lo que ya no puede acompañarte en este nuevo año.

Es simplemente hacer una pausa para revisar tu equipaje y deshacerte de todo lo que ya no te pertenece. Suelta las culpas por lo que “debió ser”, el resentimiento y los rencores, y acepta con amor lo que fue. Cuando soltamos, creamos espacio para la gratitud, que es el antídoto para vivir sin amargura. 

No te centres en lo que no tienes, en lo que no te dan, en todo lo que te falta. Enfócate en todo lo que tienes, en lo que recibes y en lo que puedes utilizar, porque esa es la única forma de no quedarte estancado. Haz que la gratitud sea el suelo donde siembres tus próximos sueños.

Recuerda que, la gratitud no es solo un sentimiento que aparece cuando todo va bien; es una herramienta que utilizamos para descubrir la luz en medio de la imperfección. Así que, agradece todo lo que tienes, por las personas que te rodean y, sobre todo, por la persona en la que te has convertido mientras navegabas por este año. 

Es hora de dejar ir este 2025 con amor y gratitud, incluso por las tormentas, porque ellas te han enseñado a ser tu propio refugio. 

Recibe el 2026 no como alguien que espera un año fácil, sino como alguien que confía plenamente en su capacidad de florecer, sin importar el clima que la vida le presente.


FELIZ NAVIDAD Y VENTUROSO AÑO 2026

Te desea:

Norys Zerpa



martes, 2 de diciembre de 2025

 El GRAN POR QUÉ Y PARA QUÉ DEL 2025

Si estás leyendo esto, probablemente te encuentras, como yo, en esa encrucijada mágica y a veces abrumadora que es el mes de diciembre. El año 2025 se va desvaneciendo, y con él, viene la inevitable necesidad de mirar hacia atrás. Quiero invitarte a hacer un ejercicio conmigo: detenernos y respirar. 

El 2025 no fue perfecto, y esa es la gran lección. Mi año no fue una línea recta de victorias, y dudo que el tuyo lo haya sido. Hubo cimas y en ella poso esos logros de los que me siento profundamente orgullosa, momentos en los que mi disciplina y perseverancia dieron fruto. 

Pero seamos honestos, también hubo valles. Esos desaciertos, esos errores que nos hicieron dudar de todo, esos caminos que tomamos y que terminaron en un callejón sin salida. Antes, veía los desaciertos como fracasos, pero ahora los veo como piezas cruciales del rompecabezas. He aprendido, a fuego lento, que todo tiene un por qué y un para qué en la vida.  El por qué del dolor, es el crecimiento y el para qué de la dificultad, es la fortaleza. 

Cada obstáculo que enfrenté este 2025 no fue un castigo; fue una clase magistral disfrazada. Miro mis heridas y mis victorias por igual y entiendo que todo lo vivido es aprendizaje puro. Este es mi capital para el futuro.

Ahora llegamos a diciembre, y siento esa energía frenética en el ambiente. Queremos cerrar el año con una lista de tareas tachadas que es casi imposible. Nos autoimponemos la quimera de terminar todos los proyectos, leer todos los libros y cumplir todas las metas en un solo mes. Detente. Esa prisa es contraproducente. Es el momento de ser brutalmente honesto sobre nuestras prioridades. Para mí, en este final de ciclo, lo más importante es anclarme a lo que realmente me importa: 

La familia: Ellos son mi puerto seguro, el motor que me impulsa. Este mes, mi enfoque es en la presencia de calidad, no solo en la cantidad de tiempo. 

La salud: Este es el verdadero tesoro. Si mi cuerpo y mi mente no están bien, el resto de mis sueños no tiene sentido. La salud no es una meta para enero; es una prioridad diaria que no puedo descuidar.

El próximo año está a la vuelta de la esquina, y con él, nuevos retos. ¿Me desaniman? No, al contrario, me motivan. El secreto para alcanzar esas metas y visiones que a veces nos quitan el sueño no radica en la magia o en la suerte. Se encuentra en tres pilares que he construido y reconstruido este año: Disciplina, constancia y perseverancia. 

Disciplina para hacer lo que debes hacer, incluso cuando no tienes ganas. Constancia para presentarte día tras día, sin importar si el avance es pequeño y perseverancia para levantarte una vez más después de las caídas que son inevitables. 

Así que, mientras cierro este ciclo de 2025, no lo hago con remordimiento por lo que no fue, sino con gratitud por lo que me enseñó. Estoy lista para enfrentar los retos que vienen, no como una superhéroe, sino como una aprendiz disciplinada. Mi mensaje para ti es simple: Honra tu camino, acepta tus lecciones, prioriza lo que realmente importa y prepárate con calma y estrategia para construir el mejor año de tu vida.

Tu amiga

Norys Zerpa