Pero hoy quiero que miremos más allá de la vitrina. En este mundo tan obsesionado con los resultados brillantes y las apariencias perfectas, a menudo olvidamos que la vida real sucede detrás del cristal, en ese espacio donde nadie nos observa. Allí, donde no hay filtros ni trofeos, es donde realmente reside nuestra esencia.
Al final del día, lo que nos define no son las cosas que mostramos, sino la profundidad de nuestro corazón y la gratitud con la que abrazamos nuestra historia, con todas sus luces y sus sombras.
Así que te digo: hiciste bien, porque tu valor no se reduce por los planes que tuvieron que cambiar. Es momento de reconocer el esfuerzo que pusiste para alcanzar tus metas, los desafíos que enfrentaste y todos los obstáculos que superaste, porque no solo debemos aplaudir las cimas alcanzadas; celebremos también los desiertos que cruzamos, porque son ellos los que nos han hecho resilientes.
Llegó la hora de soltar para poder recibir. Es momento de cerrar ciclos, sabiendo que no siempre es una decisión feliz. No se trata de olvidar, sino de aceptar que hubo situaciones que no pudiste controlar. Es agradecer lo que fue, honrar lo que dolió y dejar ir lo que ya no puede acompañarte en este nuevo año.
Es simplemente hacer una pausa para revisar tu equipaje y deshacerte de todo lo que ya no te pertenece. Suelta las culpas por lo que “debió ser”, el resentimiento y los rencores, y acepta con amor lo que fue. Cuando soltamos, creamos espacio para la gratitud, que es el antídoto para vivir sin amargura.
No te centres en lo que no tienes, en lo que no te dan, en todo lo que te falta. Enfócate en todo lo que tienes, en lo que recibes y en lo que puedes utilizar, porque esa es la única forma de no quedarte estancado. Haz que la gratitud sea el suelo donde siembres tus próximos sueños.
Recuerda que, la gratitud no es solo un sentimiento que aparece cuando todo va bien; es una herramienta que utilizamos para descubrir la luz en medio de la imperfección. Así que, agradece todo lo que tienes, por las personas que te rodean y, sobre todo, por la persona en la que te has convertido mientras navegabas por este año.
Es hora de dejar ir este 2025 con amor y gratitud, incluso por las tormentas, porque ellas te han enseñado a ser tu propio refugio.
Recibe el 2026 no como alguien que espera un año fácil, sino como alguien que confía plenamente en su capacidad de florecer, sin importar el clima que la vida le presente.
FELIZ NAVIDAD Y VENTUROSO AÑO 2026
Te desea:
Norys Zerpa

