El gran dilema entre la voz interior y la voz exterior.
Nos despertamos y lo primero que hacemos es abrir una ventana al mundo (las redes sociales) antes de abrir una ventana a nosotras mismas. Las redes sociales no son solo herramientas, son ruido programado. Están diseñadas para decirte qué deberías lucir de esta o aquella manera, cuánto deberías estar ganando, dónde debes viajar y qué versión de la felicidad deberías comprar.
Es un bombardeo constante de "voces exteriores" que se disfrazan de consejos pero que en realidad son etiquetas que intentan moldearte. Cuando pasas horas consumiendo la vida de los demás, tu voz interior se debilita. Dejas de preguntarte "¿Qué quiero yo?" para preguntarte "¿cómo encajo aquí?". Y es en ese momento cuándo no sabes qué hacer.
Empezamos a habitar una buena parte de nuestra vida intentando entrar a esos lugares que, simplemente, no cabemos. Intentamos suavizar nuestro carácter, cambiar nuestras metas, imitar la forma de hacer de los otros, a veces por miedo a ser la "pieza que no encaja". Ahora bien, existe una gran verdad: encajar es el opuesto de pertenecer. Cuando encajas, te recortas para entrar en un molde; cuando perteneces, eres tú misma y el lugar se expande para ti. El autoconocimiento, es la única herramienta que permite acercarse a la posibilidad de pensar que no estás rota por no encajar, simplemente estás en el lugar equivocado.
Recuperar tu voz implica un ayuno de ruido externo. Vas a tener que bajar el volumen a las notificaciones para subírselo a tu propia intuición. Para ello, es esencial hacerse una introspección y entender que el autoconocimiento no es un término que suene romántico, sino un trabajo de excavación.
Es atreverse a quitarte muchas capas de “lo que se espera que seas”, para descubrir lo que realmente eres. Solo cuando te conoces de verdad dejas de ser un espejo del mundo que te rodea y de lo que se espera que seas. La autenticidad no es ser perfecta, la autenticidad es ser coherente. De no desviarte de lo que quieres hacer solo porque no se parece a lo que está haciendo el resto.
Este no es un trabajo fácil, porque para ser auténtica el único requisito es ser valiente. Es atreverse a poner límites, a ser autónoma y vivir alineada a tus valores. Es saber que la dignidad no es negociable y que cada quién es libre de vivir su vida como quiera.
La sociedad se ha encargado de vender máscaras, pero está en nosotras decidir si queremos ser una copia aceptada o una versión original que finalmente se pertenece a sí misma.
Tú tienes el poder de decidir qué voz deseas escuchar. Por eso, no te pierdas en el eco de los demás. Atrévete a habitar tu propio silencio, porque es ahí donde tu verdad te está esperando para recordarte que el único lugar donde realmente necesitas encajar es en tu propia piel.
Disfruta de tu esencia, porque es lo único que te distingue de los demás.



0 comentarios: